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jueves, 29 de diciembre de 2016

Cuento breve de Felisberto Hernández: La envenenada



Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hemández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral. 
Roberto Bolaño, "Consejos sobre el arte de escribir cuentos" 


Cuento de Felisberto Hernández: La envenenada

En uno de los barrios de los suburbios de una gran ciudad, uno de los literatos no tenía asunto. Esto le pasó desde el 24 de agosto por la tarde —en la mañana había terminado un cuento— hasta el 11 de octubre, también por la tarde. En la mañana del 11, el día le amenazaba con normalidad: como uno de los tantos días él estaba encerrado en su casa y no tenía ganas de salir; se paseaba por toda su pequeña casa, a grandes pasos y a profundos pensamientos; quería atacar algún asunto, porque ningún asunto venía hacia él; al mismo tiempo que sus piernas se le cansaban y se le ponían pesadas, sentía angustia con pesimismo; pero se acostaba un rato y, a medida que sus piernas descansaban, la angustia con pesimismo se le iba.

lunes, 2 de enero de 2012

Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia (109): "Sredni Vashtar", de Saki



Saki, seudónimo del escritor inglés Hector Hugh Munro (1870-1916). Fuente de la imagen

Tanscribo un párrafo de "La ilusión de creer", título del primer capítulo de La vida eterna (Ariel, 2007), de Fernando Savater. En este ensayo sobre las religiones, el autor vasco apuntala sus tesis, como suele ser habitual en él, apoyándose en referencias literarias. En este caso el cuento de Saki, "Sredni Vashtar", le sirve a Savater para ilustrar el deseo de venganza que, en su opinión, pueden colmar las religiones. 
En 1940 Adolfio Bioy Casares hizo la primera traducción al castellano de "Sredni Vashtar". El cuento fue publicado en junio de ese mismo año en la revista Sur, y poco después fue incluido en la hoy famosa Antología de la literatura fantástica, compilada por Borges, Silvina Ocampo y el propio Bioy Casares.  


lunes, 12 de diciembre de 2011

NarrativaBreve.com entrevista a Emilio Gavilanes



El reino de la nada, de Emilio Gavilanes (Menoscuarto, 2011). Fuente de la imagen 

"La primera vez que leí un haiku, hace más de treinta años, me pareció que era un género pensado para mí. Por una parte creo que el haiku no es poesía. Es otra cosa. Muchos de quienes leen un haiku por primera vez, cuando lo acaban piensan que está a punto de empezar el poema, que estamos en los alrededores, en los aledaños. El haiku está cerca muy cerca de la narración. Un haiku es una novela microscópica. Pero por otra parte, me parece que el haiku es la esencia de la poesía. Que es la poesía más auténtica".
E.G.


Emilio Gavilanes es autor de los libros de relatos La tabla del dos (Premio NH 2004 al mejor libro de relatos inédito) y El río (2005; finalista ese año del premio Setenil), y de las novelas La primera aventura (1991), El bosque perdido (2001) y Una gota de ámbar (2007). Cultiva la escritura de haikus, como ha dejado constancia en Salta del agua un pez (2011), y ha preparado además la edición de la obra de Camilo Bargiela Luciérnagas (2009).
Charlamos con él con motivo de la publicación de su último libro de relatos, El reino de la nada (2011), recientemente publicado en la editorial Menoscuarto.