jueves, 11 de abril de 2019

Historia corta sobre la libertad





El loro que pide libertad (un relato corto sobre la libertad)

Ésta es la historia de un loro muy contradictorio. Desde hacía un buen número de años vivía enjaulado, y su propietario era un anciano al que el animal hacía compañía. Cierto día, el anciano invitó a un amigo a su casa a deleitar un sabroso té de Cachemira.
Los dos hombres pasaron al salón donde, cerca de la ventana y en su jaula, estaba el loro. Se encontraban los dos hombres tomando el té, cuando el loro comenzó a gritar insistente y vehementemente:
-¡Libertad, libertad, libertad!
No cesaba de pedir libertad. Durante todo el tiempo en que estuvo el invitado en la casa, el animal no dejó de reclamar libertad. Hasta tal punto era desgarradora su solicitud, que el invitado se sintió muy apenado y ni siquiera pudo terminar de saborear su taza. Estaba saliendo por la puerta y el loro seguía gritando: “¡Libertad, libertad!”
Pasaron dos días. El invitado no podía dejar de pensar con compasión en el loro. Tanto le atribulaba el estado del animalillo que decidió que era necesario ponerlo en libertad. Tramó un plan. Sabía cuándo dejaba el anciano su casa para ir a efectuar la compra. Iba a aprovechar esa ausencia y a liberar al pobre loro.
Un día después, el invitado se apostó cerca de la casa del anciano y, en cuanto lo vio salir, corrió hacia su casa, abrió la puerta con una ganzúa y entró en el salón, donde el loro continuaba gritando: “¡Libertad, libertad!” Al invitado se le partía el corazón. ¿Quién no hubiera sentido piedad por el animalito? Presto, se acercó a la jaula y abrió la puertecilla de la misma. Entonces el loro, aterrado, se lanzó al lado opuesto de la jaula y se aferró con su pico y uñas a los barrotes de la jaula, negándose a abandonarla. El loro seguía gritando: “¡Libertad, libertad!”



sábado, 9 de marzo de 2019

Los mejores cuentos latinoamericanos jamás escritos


Cuando comencé a escribir –y a leer con conocimiento de causa–, un amigo escritor me aseguró que para adquirir conocimientos literarios debería leer al menos 200 libros. No 200 libros cualesquiera, sino 200 libros bien escogidos.

Tenía mucha razón.

Traigo este consejo a colación porque pienso, en la línea de mi amigo, que para conocer la narrativa de un continente (en este caso Latinoamérica) vendría muy bien leer al menos sus mejores 200 cuentos.

Con ese ánimo (y sin preocuparme si al final la recopilación tiene 150 cuentos, 200 o 400), he creado una página en la que iré publicando los que considero son algunos de los mejores cuentos cortos latinoamericanos jamás escritos. No están todos, pero son todos los que están.

Todos estos cuentos reúnen tres requisitos: son cortos, llevan la firma de autores latinoamericanos y tienen gran calidad literaria. Sirven para disfrutarlos en casa o para trabajar con ellos en clase. Aunque algunos gustarán más que otro, creo que la selección, analizada en su conjunto, no defraudará.

La página, por ahora embrionaria, ha publicado ya cuentos de Julio Cortázar, Marco Denevi, Augusto Monterroso, Alejandro Dolina, Rodrigo Rey Rosa y muchos otros grandes autores.

Si os pica la curiosidad (debería...), podéis visitar esta página de cuentos latinoamericanos aquí.

Disfrutad de la lectura, y comentad, por favor, si echáis de menos a algún autor. :-)

miércoles, 30 de enero de 2019

Nuevas secciones en Escribir y Corregir




Durante el último año he trabajado bastante –por no decir mucho– en mi blog Escribir y Corregir. El nombre ya delata su intencionalidad: se trata de un espacio centrado en la escritura, y por supuesto en la corrección, que es el otro lado de la moneda del oficio de escribir.

El blog no tenía demasiados lectores al principio (sobre todo si lo comparamos con Narrativa Breve, que lleva ya diez años en la Red), pero poco a poco ha ido captando la atención de personas aficionadas a los relatos cortos, la corrección de estilo o a cualquier noticia relacionada con la literatura.

Escribir y Corregir es un proyecto a largo plazo. Quiero decir con esto que, si nada malo me ocurre, dentro de ocho, diez o quince años ahí estará, aportando su granito de arena al fomento de la lectura.

Por si aún no lo conocéis, os presento algunas de sus secciones y os invito a que lo visitéis para pasar un buen sumergidos en el apasionante mundo de las letras.

Secciones de Escribir y Corregir


Plumas estilográficas: sección dedicada al apasionante mundo de las estilográficas: historia, marcas, tipos, curiosidades. Ideal para sibaritas.  Página de plumas estilográficas.

Bolígrafos: sección muy parecida a la anterior, aunque en esto caso destinada al utensilio de escritura más usado. ¿Sabías quién fue el inventor del bolígrafo? ¿Y quién compró su patente para acabar vendiendo millones de unidades cada año? Aquí hablamos de todo tipo de bolígrafos, de los baratos pero también de los de lujo. Página de bolígrafos.

Relatos cortos: la sección más leída del blog. Cuentos breves de los mejores autores. Página de relatos cortos.

Moleskine: repaso a la famosa empresa italiana, que fabrica artículos de escritura (son famosas sus agendas y sus cuadernos) de buena calidad y de un diseño muy logrado. Página de Moleskine.

Escribiendo bien se entiende la gente: más de 100 consejos para aquellas personas que aspiran a mejorar el nivel de su escritura. Son minilecciones prácticas y sencillas en las que no faltan los ejemplos.  Página de corrección de estilo

Diccionarios: en papel y online (gratis). Indispensables para escribir y hablar una lengua con corrección. Página de diccionarios

Cuadernos: está sección aún está en elaboración.

Y eso es todo por hoy. ¿Os he abierto el apetito? Si es así, os espero en Escribir y Corregir.


jueves, 2 de febrero de 2017

Lecturas para todos


Cuentos, relatos, textos cortos, recetas literarias... Ya veis que sigo trabajando duro, sin descanso, en la promoción de la lectura de grandes autores. :-)

Sigo con las recetas literarias. Ayer mismo publiqué una receta revolucionaria de Slawomir Mzorek, que será de vuestro agrado (es uno de los mejores textos breves narrativos que he leído jamás). Tenéis también un comentario sobre Perder el tiempoun gran libro de relatos cortos de Juan Ramón Santos, un podcast sobre una guía práctica para ganar dinero con Amazon (no todo ha de ser literatura en la Viña del Señor), una entrevista con el pedagogo Jorge Casesmeiro Roger, dos historias cortas de miedo de Arthur Machen, una reflexión sobre las faltas de ortografía, etcétera. 

Seguiré informando por esta vía de las muchas tareas literarias que me tienen tan ocupado últimamente. Y si os gusta escribir con pluma estilográfica, echadle un vistazo a esta página que he creado para amantes de la escritura a mano. 

Y para que no sea todo informativo, os dejo un gran microrrelato del escritor de ciencia ficción Fredric Brown: Reconciliación.  

RECONCILIACIÓN

Afuera, la noche era silenciosa y estrellada. En el salón de la casa se respiraba un ambiente tenso. El hombre y la mujer que allí estaban se contemplaban con odio, a unos pocos metros el uno del otro.
El hombre tenía los puños cerrados como si debiera utilizarlos, y los dedos de la mujer estaban separados y curvados como garras, pero ambos mantenían los brazos rígidamente estirados a lo largo de su cuerpo. Eran seres civilizados.

Ella habló en voz baja:

–Te odio –dijo–. He llegado a odiar todo lo que te concierne.

–No me extraña –replicó él–. Ya me has arrancado hasta el último céntimo con tus extravagancias, y ahora que ya no puedo comparte todas las tonterías que tu egoísta corazoncito…

–No es eso. Ya sabes que no es eso. Si aún me trataras igual que antes, sabes que el  dinero no importaría. Es esa… esa mujer.

Él suspiró como aquel que suspira al oír una cosa por diezmilésima vez.

–Sabes muy bien –dijo– que ella no significaba nada para mí, absolutamente nada. Tú  me empujaste a hacer… lo que hice. Y, a pesar de que no significara nada para mí, no lo lamento. Volvería a hacerlo.

–Volverás a hacerlo en cuanto se te presente la oportunidad. Pero yo no estaré aquí para que me humilles. Me has humillado ante mis amigas…

–¡Amigas! Esas arpías cuya asquerosa opinión te importa más que…

Un destello cegador y un calor sofocante. Ambos comprendieron, y cada uno de ellos dio un paso hacia el otro con los brazos extendidos; se abrazaron desesperadamente durante el segundo que les quedaba, el segundo final, que era todo lo que entonces importaba.

–Oh, amor mío, te quiero…

–John, John, cariño…

La onda de choque los alcanzó.

Fuera, en lo que había sido una noche silenciosa, una flor roja aumentaba de tamaño y  se alzaba hacia el cielo destruido.

martes, 24 de enero de 2017

Recetas literarias para amantes de la lectura y de la gastronomía



Estimados amigos, yo siempre he dicho que toda persona, antes o después, acaba teniendo una buena idea. Todo el mundo… incluido yo. O eso creo, al menos. En fin, os cuento cuál es mi último proyecto literario, que me está ilusionando.

He creado un blog, Recetas Literarias, en el que iré publicando textos de diversos géneros (cuentos, poemas, crónicas, microrrelatos). Bien, diréis, es lo que haces siempre, ¿no? Bueno, este caso es especial, porque presento los textos como si de platos de cocina se tratara. La idea es fundir dos conceptos a priori diferentes pero que guardan cierta similitud: ambos necesitan una elaboración. Se habla de la cocina de un cocido o de un lomo de cerdo con salsa de frambuesa de igual manera que se habla de la cocina de una novela o de un cuento, ¿verdad?

Pero no es solo una cuestión de presentar textos de una manera concisa, divertida y original. No, se trata de que esos textos sirvan de guía de lectura y también como claves de escritura para nuevos autores que necesitan un empujón ahora que están empezando. (La redacción de la receta de esos textos, en los casos de muchos autores, va a correr de su cuenta).


Por ahora he publicado recetas de Antón Chejóv, Martin Rejtman, Gabriel García Márquez, Alexander Drake… La última lleva la firma de Ernesto Bustos Garrido, y es una crónica del almuerzo que mantuvieron Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato con el dictador argentino Rafael Videla poco después de que este tomara el poder, un encuentro que marcaría a Sábato de por vida.
¿Os parece un proyecto tan interesante como a mí?


En cualquier caso, como diría Groucho Marx, si no nos gusta esta idea, tengo otras…


martes, 3 de enero de 2017

En el adiós a John Berger



John Berger, escritor, pintor y crítico de arte, ha fallecido hoy. Está considerado como uno de los mejores escritores contemporáneos.

Como homenaje, recordamos uno de sus cuentos, La gran blancura, que publicamos hace tiempo en Narrativa Breve, y un breve ensayo, Una carga de mierda, que acabo de publicar. .

Descanse en paz

"A veces, la gente habla de mí como si fuera lo que llaman un novelista. Casi siempre lo niego, porque me considero, más bien, un narrador de historias. Para mí hay una gran diferencia entre una cosa y la otra. Para explicarme debo antes hablar del Reino Unido y, en particular, de Inglaterra. En cierto sentido, la novela, al menos al comienzo, fue una invención inglesa de finales del siglo XXVIII y principios del XIX cuyo tema principal eran las historias de familias y clases propietarias, aunque hay excepciones, por supuesto. Suelen ser historias maravillosas, fascinantes. Henry James hizo lo mismo en Estados Unidos. Cuando comencé a escribir, me parecía que ese tipo de perspectiva histórica, con su conexión con la propiedad y la familia, estaba totalmente desfasada. En cierto sentido, este tipo de novelas inglesas, cuando uno piensa en términos de clase o de entorno social, aparecen como confesiones de dicho entorno, confesiones entre iguales. Sin embargo, las historias, las narraciones que, por supuesto, son mucho más antiguas, tratan siempre sobre extraños. O, más bien, diría que tratan sobre misterios. Por ejemplo, los marineros cuentan historias sobre los barcos y el mar, y son narraciones que, al mismo tiempo, hablan sobre el misterio del mar. Del mismo modo, los campesinos cuentan historias sobre la tierra. Son historias misteriosas que se cuentan cuando ya no se puede trabajar porque es de noche, o porque es invierno y hay demasiada nieve. Y muchas hacen referencia al misterio de la procreación. Creo que las historias difieren de las novelas en que el misterio se funda en aquello que uno conoce muy bien".
John Berger