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domingo, 29 de enero de 2012

Relato de Juan José Arreola: "El rinoceronte"


Rinoceronte. Fotografía: FRC

"Renuncié al amor antes de saber lo que era, porque Joshua me demostró con alegatos judiciales que el amor sólo es un cuento que sirve para entretener a las criadas. Me ofreció en cambio su protección de hombre respetable. La protección de un hombre respetable es, según Joshua, la máxima ambición de toda mujer".

viernes, 8 de julio de 2011

Relato de Juan José Arreola: "El guardagujas"




Caseta del guardagujas, del pintor José Catalá. Fuente de la imagen


-Mire usted: la aldea de F. surgió a causa de uno de esos accidentes. El tren fue a dar en un terreno impracticable. Lijadas por la arena, las ruedas se gastaron hasta los ejes. Los viajeros pasaron tanto tiempo, que de las obligadas conversaciones triviales surgieron amistades estrechas. Algunas de esas amistades se transformaron pronto en idilios, y el resultado ha sido F., una aldea progresista llena de niños traviesos que juegan con los vestigios enmohecidos del tren.

viernes, 6 de mayo de 2011

Microrrelato de Juan José Arreola: "Teoría de Dulcinea"



TEORÍA DE DULCINEA
Juan José Arreola


En un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta.
Prefirió el goce manual de la lectura, y se congratulaba eficazmente cada vez que un caballero andante embestía a fondo uno de esos vagos fantasmas femeninos, hechos de virtudes y faldas superpuestas, que aguardan al héroe después de cuatrocientas páginas de hazañas, embustes y despropósitos.

lunes, 25 de abril de 2011

Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia (52): "Una mujer amaestrada", de Juan José Arreola


Ana María Shua (Buenos Aires, 1951) es autora de más de cuarenta libros en los que ha abordado géneros como la poesía, la novela, el relato y el microrrelato, libros merecedores de numerosos premios en certámenes nacionales e internacionales. 

Le he pedido que nos recomiende un cuento y ha seleccionado "Una mujer amaestrada", de Juan José Arreola. 

Leer el cuento "Una mujer amaestrada".

 

viernes, 4 de marzo de 2011

Microrrelato de Juan José Arreola: "Armisticio"





ARMISTICIO
Juan José Arreola


Con fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. Nos veremos las caras en la tierra de nadie. Allí donde un ángel señala desde lejos invitándonos a entrar: se alquila paraíso en ruinas. 



Nota: narrativabreve.com es un blog sin ánimo de lucro que trabaja como redifusor de textos literarios, y en señal de buena voluntad indica siempre -que es posible- la fuente de los textos y las imágenes publicados. En cualquier caso, si algún autor o editor quisiera renunciar a la difusión de textos suyos que han sido publicados en este blog, no tiene más que comunicarlo en la siguiente direción: info@narrativabreve.com).

jueves, 2 de septiembre de 2010

Microrrelato de Juan José Arreola: Una de dos


Juan José Arreola

UNA DE DOS
Juan José Arreola

Yo también he luchado con el ángel. Desdichadamente para mí, el ángel era un personaje fuerte, maduro y repulsivo, con bata de boxeador.

Poco antes habíamos estado vomitando, cada uno por su lado, en el cuarto de baño. Porque el banquete, más bien la juerga, fue de lo peor. En casa me esperaba la familia: un pasado remoto.

lunes, 1 de marzo de 2010

Microrrelato de Juan José Arreola: El sapo

Sapo. Fuente de la imagen

EL SAPO
Juan José Arreola

Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón.
Prensado en un bloque de lodo frío, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable crisálida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en él. Es más sapo que nunca, en su profunda desecación. Aguarda en silencio las primeras lluvias.
Y un buen día surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un corazón tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo.