LOS INDIGNADOS LADRAN Y CABALGAN
Imagine el lector que cuatro estudiantes ocupan un piso en alquiler. Dos de ellos, conscientes del esfuerzo que han hecho sus padres para costearles la carrera, el alojamiento y la manutención, se entregan abnegadamente a sus estudios. Los otros dos se limitan a usar el piso para hacer fiestas por todo lo alto. ¿De quién se acordarán los vecinos?, ¿de los abnegados o de los fiesteros? Efectivamente, de los segundos. Inducidos por el ruido y la algarabía, los vecinos pensarán que la casa está habitada por cuatro estudiantes que solo aspiran a pasarlo bien.