Este artículo, publicado hoy miércoles en mi columna semanal de El Periódico Extremadura, se gestó tras una entrada que subí hace unos días a este blog sobre el alto índice de personas que mueren en Estados Unidos por culpa de la incomprensible caligrafía de los doctores.
LA MALA ESCRITURA
Buscando información sobre técnicas de escritura literaria he encontrado en Internet –fruto de los vasos comunicantes– un reportaje publicado por Time en 2007 en el cual se afirmaba que en Estados Unidos mueren cada año 7000 personas por culpa de la mala redacción de los médicos que escriben a mano. Resulta que la ilegible caligrafía de los doctores induce por error a los farmacéuticos a suministrar medicamentos o cantidades erróneas de estos. La noticia me ha llamado la atención: yo creía que era una de las pocas personas del planeta que identifica la mala escritura como un mal a evitar, una enfermedad sin escrúpulos, algo así como el tifus o la malaria, y ahora vienen estos 7000 cadáveres anuales a darme la razón desde sus tumbas. O sea que miles de personas mueren cada año no por culpa de enfermedades al uso, sino por el capricho de vulgares erratas lingüísticas.