Elvira Lindo inicia esta restrospectiva de Antón Chéjov en el momento de su muerte -que tuvo ciertamente visos de comicidad- hasta definir las bondades literarias y humanas del autor ruso, gran influencia para cuentistas de todo el planeta.
(El artículo vio originalmente la luz en el cultural Babelia, aunque yo lo he tomado prestado de la versión digital de Media Isla, imágenes incluidas. (No obstante, he rechazado la imagen de la portada del libro Chéjov, de Natalia Ginzburg, que no es citada en el texto).
