-Es cierto -dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno—; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.
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A veces lo más obvio, es el final perfecto.
ResponderEliminarHermoso; nada extraño en Monterroso.
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