martes, 30 de julio de 2013

Becarios de la Generación Perdida

Becario. Fuente de la imagen en Internet
 
BECARIOS DE LA GENERACIÓN PERDIDA

El Diccionario de la Real Academia Española define “becario” como “persona que disfruta de una beca para estudios”. Un enunciado que por tibio nos sabe a poco. En realidad, desde que la sociedad moderna le ha dado la espalda a la minería, no hay trabajo más duro que el del becario, ese aprendiz de pez que lucha por abrirse camino en un mundo laboral donde gobiernan los tiburones.

Según las estadísticas, los graduados españoles son los que más tardan, de toda Europa, en encontrar su primer empleo. El becario español no busca pues una oportunidad, busca un milagro: encontrar un primer trabajo tiene mal pronóstico en un país donde cinco millones de personas han perdido el que temen haya sido su último empleo.

Pero luchar es sobrevivir, y el becario, como el lince ibérico, sigue dando batalla. Quizá algún día triunfe en su profesión, gane mucho dinero y prestigio, pero por ahora tendrá que soportar convertirse en el chivo expiatorio de la empresa (si algo sale mal, suya será gran parte de la culpa), trabajar mucho para cobrar poco o nada, rendir sin cotizar a la Seguridad Social, y escuchar los discursos paternalistas de sus jefes y compañeros.

Rajoy y Rubalcaba, siempre en pie de guerra, han firmado –para nuestra sorpresa– un pacto, el primero de la legislatura, para poner en marcha un plan europeo de empleo juvenil. No son tiempos para creer en las promesas de los políticos, pero parece una buena noticia que ambos líderes hayan fumado la pipa de la paz para tratar de darles una salida a estos jóvenes que conforman lo que algunos empiezan a denominar, en términos laborales, la “generación perdida”.


(Artículo publicado en El Periódico Extremadura el domingo, 28 de julio de 2013).

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